miércoles, 2 de noviembre de 2011


Este post está dedicado a los ex, sí a los ex, a los buenos que siguen siendo nuestros amigos, a los malos que alguna vez nos hicieron llorar, a los que nos engañaron porque la carne es débil, jaja (es su excusa), sí, a todos ellos, porque aunque mal nos hayan pagado, este post pretende ser una catarsis sana, la mejor terapia para las rupturas amorosas.  Aquí no pretendo maletear ni despotricar contra quien alguna vez fue la persona que quise o amé. Todo lo contrario, este post pretender rendirle homenaje a los buenos recuerdos, a las locuras, momentos y anécdotas positivas de nuestras antiguas relaciones. Es decir, pretendo hacer un viaje por la memoria, recordando lo que ellos alguna vez hicieron por mí, pero también lo que alguna vez hice por ellos, porque de tristeza, despecho o resentimiento nadie debe vivir…  

Si bien hay finales tranquilos, tristes y hasta tortuosos, debemos recordar que todo nació alguna vez de un coqueteo, una ilusión, una alegría, y para no sentir que perdimos el tiempo al finalizar esa relación, mejor recordemos lo bueno, para sentir que ganamos experiencia y aprendimos alguna lección. De esa forma, no nos dolerá tanto, sanarán más rápido las heridas del corazón y no nos enfermaremos con el cáncer del resentimiento. Lo que este post quiere es recordar lo bueno de lo que nos dejó el amor, para sentirnos mejor.